Los 3 enemigos mentales que te impiden cambiar tus hábitos (sin darte cuenta)

Los 3 enemigos mentales que te impiden cambiar tus hábitos (sin darte cuenta)

¿Alguna vez te odiaste a ti mismo por no lograr ir al gimnasio? ¿cuántas veces te criticaste por procrastinar? ¿te auto castigaste por comerte ese pedazo de pastel? ¿por no despertarte a tiempo? ¿por seguir comprando cigarros?…

Muchas veces adoptamos ciertas estrategias inconscientes para auto flagelarnos mentalmente por no lograr cumplir nuestras metas. Entonces, cada vez que no hacemos algo que deberíamos hacer o hacer algo que no deberíamos hacer, nos sentimos sumamente culpables.

El problema es que esta sensación de fracaso puede expandirse a otras áreas de tu vida, afectando gravemente tu autoestima. El castigo es un enemigo inconsciente que te impide vivir mejor, pero, también existen algunos otros. En este artículo una invitada nos cuenta cuales son y cómo hacer las paces contigo mismo para empezar a mejorar tus hábitos.

Un artículo invitado de Tania Carrasco del blog RevolucionaT

«Tú, tú mismo, tanto como cualquiera en el universo entero, mereces tu amor y afecto». -Buda

Llega el lunes, te has propuesto comer mejor, dejar de fumar, dedicar un ratito a meditar o incluso sacar 20 minutos para leer ese libro que está cogiendo polvo encima de la mesa.

Quizá también quieres estrenar de una vez ese conjunto de ropa de lycra fosforita que te compraste hace 2 meses para salir a correr.

Pero este lunes, como todos los demás, se convierte en otro lunes frustrante donde no consigues nada de lo que te has propuesto.

“¿Por qué narices me costará tanto cambiar de hábitos?”.

“Si es que soy una inútil que no tiene fuerza de voluntad”.

“Mejor no se lo cuento a mi novia porque va a pensar que soy un fracasado”.

“Pero es que tiene razón, ¡soy un fracaso total!”

Y así te vas contando a ti mismo un montón de lindezas que para nada ayudan a aumentar la motivación que necesitas para conseguirlo la próxima vez.

Bueno…lo dejamos para el lunes siguiente a ver qué pasa…

Pero hay un problema fundamental y muy importante que no estás teniendo en cuenta a la hora de conseguir cambiar de hábitos. Empecemos por el principio.

Los 3 enemigos mentales que te impiden cambiar de hábitos

1.- El perfeccionismo

Juraría que eres una persona perfeccionista aunque tú creas que no.

La persona perfeccionista no es aquella que lo hace todo perfecto, sino aquella que quiere hacerlo todo perfecto.

Ahora dime, ¿lo eres?

– ¿Te angustias cuando las cosas no te salen perfectas?

– ¿Dejas de intentar aquello que crees de antemano que no podrás hacer a la perfección?

Ya nos vamos entendiendo. Sueles ver las cosas en blanco y negro, para ti no hay grises. Consideras el gris un color mediocre y para hacer las cosas regular prefieres no hacerlas.

Te entiendo perfectamente porque yo era igual, y este perfeccionismo pasa grandes facturas. Las personas perfeccionistas suelen cumplir ciertas características que, a priori, pudieran parecer una ventaja pero que has empezado a comprobar en tu propia vida que no lo son tanto.

  • Necesitas tenerlo todo bajo control
  • No encajas bien los “errores”
  • Te exiges el máximo en cada cosa que haces
  • Del mismo modo que te exiges a ti, exiges a los demás
  • Cuando te exiges mucho en un área de tu vida, a nivel profesional por ejemplo, descuidas el resto de áreas (familia, amigos, ocio)
  • Eres una persona rígida: todo o nada, blanco o negro, sí o no, o contigo o contra ti…

Así era yo y puedo asegurarte que es agotador.

Cuando quieres cambiar de hábitos y eres de esta manera, el único camino es conseguirlo a la primera o desistir. De hecho, si piensas que no lo vas a conseguir directamente pasas de intentarlo. Mejor no hacerlo que soportar el fracaso, ¿verdad?

Cómo te entiendo…

2.- La desesperación total

Y aquí va tu segundo enemigo.

¿Qué te ocurre normalmente cuando quieres cambiar de hábitos y no lo consigues?…

¡Te desesperas!

Es frustrante, lunes tras lunes, semana tras semana, cada 1 de enero, cómo asistes impotentemente al nuevo fracaso en tus propósitos.

No sólo te invade el sentimiento de culpa antes mencionado sino que también:

– Te agobias

– Te estresas

– Te angustias

– Te pones de mal humor

– Te rindes

– Te condenas

– Te tratas mal

– Te dices cosas que no se las dirías ni a tu peor enemigo…

Entras en un bucle horrible del que no puedes salir. Pareciera que hubieses matado a alguien.

“¡Ya no lo intento más”!

Te resignas, aunque sólo sea hasta el lunes siguiente, a seguir teniendo sobrepeso, a seguir teniendo dolores de espalda por no hacer ejercicio, a seguir durmiendo mal por ver televisión hasta tardísimo, etc.

¿¡Qué más puedes hacer!? Si ya lo has intentado todo ¿cierto?

3.- El sentimiento de culpa

Otro de tus enemigos si estás intentado cambiar de hábitos es el sentimiento de culpabilidad.

Cuando las cosas no te salen como querías, ¡Dios!, parece que se acaba el mundo.

El sentimiento de culpa te hace creer que eres la persona más baja y más mediocre de todo el universo. Y eso no ayuda. No se lo dices a nadie porque no quieres parecer débil, pero te sientes inmensamente culpable por todo esos hábitos que tratas de cambiar y que no consigues llevar a buen puerto.

– Si te has propuesto dejar de fumar y no lo consigues, el sentimiento de culpa te hará fumar más

– Si te has propuesto adelgazar y tampoco puedes, ese día comerás el triple para gestionar tu ansiedad por no haberlo conseguido

– Si lo que querías era salir a caminar un ratito y el estrés ha podido contigo, esa noche no duermes porque claro, sabes perfectamente que el ejercicio físico te ayudaría a dormir mejor y no has podido ni salir a caminar. Te sugestionas y boicoteas continuamente.

¡Así no, eh!

Como te decía al principio, te entiendo perfectamente porque esa persona que estaba describiendo podría ser yo hace unos años.

Pero los años pasan y lo mejor que puedes hacer por el camino es aprender.

Así que intentando aprender cada día descubrí qué era aquello que siempre hacía cuando no conseguía cambiar mis hábitos, y que me alejaba cada vez más de conseguir mis objetivos: ¡el auto castigo!

Al toparse con la culpa es común auto castigarse

El auto castigo es la herramienta más poderosa para seguir minando tu autoestima, y teniendo una autoestima baja es mucho más difícil conseguir cambiar de hábitos.

Es un vicio al que recurrimos cuando nos topamos con la culpa.

¿Por qué nos auto castigamos?

Se ha escrito mucho sobre el castigo y el auto castigo.

Este estudio trata el tema desde el punto de vista psicoanalítico, y la parte donde interviene Freud me parece bastante interesante.